Lo primero que uno ve al entrar a la Ciudad
El Anfiteatro es imponente, y es lo primero que uno ve al entrar a la ciudad, se encuentra frente a la avenida principal, que comenzaba en el puerto y cruzaba toda la ciudad, pasando por los templos, arcos, la biblioteca Pública etc.

Es curioso como los tiempos cambian, Moisés se dice rompió las tabletas de los 10 mandamientos cuando al bajar de la montaña, encontró las tribus, adorando ídolos y haciendo sacrificios a ellos. Jesús, hechó a los prestamistas y vendedores de las puertas del templo.
Hoy todas las mayores catedrales e Iglesias tienen un gran numero de vendedores de imágenes, velas estatuas etc. Si algún día van a Lourdes, encontraran toda la ciudad como un gigantesco supermercado vendiendo y distribuyendo estatuas, velas, estampas y todo lo que pueda pensar, los que las confecciones y las venden son Árabes, Judíos, y orientales, todos los cuales que no creen en Cristiandad.
Como siempre el saber que San Pablo estuvo exactamente en el lugar donde yo me encontraba, si bien es cierto que no es un acontecimiento de grandes dimensiones, significaba algo importante, para un individuo que creció en un de los barrios de Buenos-Aires, sin esperanzas para salir de allí. Fue esa como otras ocasiones de gran significado en mi vida.
En sus tiempos, con la Ciudad en todo su esplendor, el Anfiteatro con asientos para 25.000 personas , con sus colores, las calles de mármol, y sus aceras pavimentadas con mosaicos de 1 cm2, con diferentes colores, formando diferentes figuras geométricas.

